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Opinión: PIO GARCIA-ESCUDERO: 'Un presidente discutido y discutible'
Escrito el Martes, 25 octubre a las 00:00:00 |
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Escuchar a Zapatero divagar con tanta frivolidad en un asunto tan importante como éste, de verdad que provoca escalofríos. Hace dos años, consciente de que no iba a ganar las elecciones, prometió en plena campaña electoral, aceptar sin retoques el Proyecto de Estatuto que aprobara el Parlament de Cataluña. Hace un año, en esta Cámara, se superó a sí mismo explicándonos su concepto sobre la Nación Española, abriendo paso así a las pretensiones del nacionalismo catalán. Y para colmo, cuando parecía que la reforma del Estatuto iba a encallar, ante las pretensiones de CiU sobre Financiación, resulta que es el propio Zapatero quién lo reflota, aceptando las propuestas de Artur Mas.
Pero sus piruetas no concluyen ahí. Como resulta que a la mayoría de los españoles sí que les importa el concepto de nación, y también la necesidad de mantener la solidaridad entre las Comunidades Autónomas, ahora lo que era intocable, ya no lo es tanto. Ahora resulta que para él, nación solo hay una que es España (habrá que darle la bienvenida al fundamentalismo), y que hay que retocar el Proyecto de Reforma para "dejarlo limpio como una patena".
¿A qué está jugando el presidente? ¿Cree que puede engañar a su partido, al Partido Socialista de Cataluña, permitiéndole votar en el Parlament que Cataluña es una Nación, para decirle ahora que eso no es Constitucional? ¿Cree que puede engañar a CiU, cuando le acepta a Artur Mas su modelo de financiación, y una vez votado en el Parlament, ahora le dice que hay que modificarlo porque es insolidario e inconstitucional? ¿O es que pretende engañar al conjunto de los españoles, haciéndonos creer que va a cambiar algo, cuando en realidad sólo piensa en maquillarlo superficialmente? ¿O se está engañando a sí mismo, pensando que va a ser capaz de engañarnos a todos?
Zapatero ha alentado la creación de un enorme problema. La Reforma del Estatuto de Cataluña, hecha sin demanda social y a espaldas de la Sociedad Catalana, es manifiestamente inconstitucional. Así lo piensan la mayoría de los españoles, la mitad de su Gobierno, gran parte de su Partido, los sindicatos, y los empresarios.
Al revés de lo que sucedió en 1978, lo que se plantea ahora, no es hacer normal lo que ya lo es en la calle, sino introducir la anormalidad en unas instituciones que estaban consensuadas, en contra de lo que opina la calle. Pero que no cunda el pánico. El presidente tiene hasta ocho fórmulas para conciliar que Cataluña es una nación, con el artículo 2 de la Constitución, que dice que la única nación es España. ¿Tiene también ocho fórmulas para que en la Constitución quepan pretensiones inconstitucionales como el Blindaje de Competencias, la Bilateralidad en las Relaciones, el Modelo de Financiación, ó la fragmentación de la Justicia o de la Caja Única de la Seguridad Social? ¿Tiene ocho fórmulas para que no se rompan los Principios Constitucionales de Solidaridad entre Comunidades Autónomas, Igualdad entre españoles, ó la Cohesión Económica, Social y Laboral?...Ocho fórmulas para resolver un conflicto, que si Zapatero hubiera querido, no se hubiera planteado.
Y no se resuelve el problema disfrazando el sustantivo nación como un adjetivo a base de ocurrencias como "Entidad Nacional", "Realidad Nacional", ó "Comunidad Nacional", concepto muy apreciado en el nacional socialismo, el fascismo, y el Chile de Pinochet.
El problema de esta Reforma no se resuelve con el concepto discutido y discutible. Eso es solo la guinda de pastel. De un pastel envenenado. La proclamación de Cataluña como nación es el leit-motiv de todo el articulado. Si quitamos el término Nación o el adjetivo Nacional, se caen el 90% de los artículos. Porque todo el texto responde a una filosofía que lo vertebra.
No es un Estatuto de Autonomía, es un Estatuto de Soberanía, que pretende una reforma de la Constitución buscando todo tipo de atajos. Que pretende decirnos qué es España (Nación de Naciones, Estado Plurinacional), y qué leyes tenemos que modificar en las Cortes Generales para ajustarnos a sus pretensiones. Y esto no puede maquillarse, ni se arregla modificando 20 ó 30 artículos.
Y esto que lo están diciendo también la gran mayoría de los españoles, la mitad de su Gobierno, gran parte de su partido, el Poder Judicial, el Banco de España, el Defensor del Pueblo, los sindicatos, y los empresarios. Es Zapatero el que mete miedo, con su irresponsabilidad, y con su frivolidad. Porque no tiene derecho a jugar con un patrimonio común, con un modelo de convivencia democrática que tanto trabajo costó construir y que tan buenos frutos ha dado hasta hoy.
Y eso lo entienden en su partido. En varias Comunidades Autónomas, su partido y el mío han llegado a acuerdos para defender la Constitución. Deje de entorpecer ese proceso de acercamiento. ¿Quién se está quedando cada vez más solo?
Hasta ahora el presidente del Gobierno ha actuado con temeridad. Sería muy bueno para todos que empezara a actuar con valentía y con responsabilidad. Y valentía es rectificar cuando se ha cometido un error. Tiene que romper sus ataduras con el Pacto del Tinell, y aceptar la oferta de Mariano Rajoy, vigente desde el principio de la legislatura para proceder a una reforma ordenada de los Estatutos de Autonomía. Como se ha hecho siempre. Como lo quieren la mayoría de los españoles. Actúe por primera vez con Sentido de Estado, y no pretenda entrar en la Historia de cualquier manera.
--- Pío García-Escudero es el portavoz del PP en el Senado. El artículo reproduce la intervención del pasado miércoles en el debate que mantuvo con el presidente del Gobierno sobre el Estatut de Cataluña.
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